| Miércoles, 20 de agosto de 2008 | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
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>> Portada > Pacientes > Úlcera gastroduodenal o péptica ÚLCERA GASTRODUODENAL O ÚLCERA PÉPTICA Dra. Ana García Díez. Especialista en Medicina Interna, Hospital Central de Asturias. Oviedo. España. Índice: ¿Qué es la úlcera gastroduodenal? ¿Por qué se tiene una úlcera gastroduodenal? ¿Cómo puede evolucionar una úlcera gastroduodenal? ¿Qué complicaciones tiene la úlcera gastroduodenal? ¿Cómo se diagnostica una úlcera gastroduodenal? ¿Cómo se trata la úlcera gastroduodenal? ¿Qué perspectivas de nuevos tratamientos existen? ¿Puede curarse la úlcera gastroduodenal? ¿Qué factores de riesgo tiene la úlcera gastroduodenal? ¿Qué factores previenen la úlcera gastroduodenal? ¿A qué enfermedades se asocia la úlcera gastroduodenal? Fecha de actualización: enero de 2005 ¿QUE ES LA ULCERA GASTRODUODENAL? Es una enfermedad caracterizada por la lesión localizada y, generalmente, solitaria del estómago o del duodeno. Esta lesión consiste en una pérdida de sustancia de la mucosa digestiva. ¿POR QUE SE TIENE UNA ULCERA GASTRODUODENAL? En general, se considera que el mecanismo productor de la úlcera gastroduodenal es un desequilibrio entre los factores irritantes y los factores defensivos de la mucosa gastroduodenal. En la úlcera duodenal (UD) predomina un aumento de los factores agresivos, mientras que en la úlcera gástrica (UG) predomina una disminución de los factores protectores. Los factores defensivos de la mucosa son la secreción de moco y bicarbonato, el flujo sanguíneo que proporciona nutrientes a las células y la capacidad de regeneración celular. Entre los factores agresivos cabe destacar el aumento de secreción de ácido clorhídrico y de pepsina por parte de la mucosa gástrica y, en menor medida, el reflujo biliar. Dentro de las causas de la úlcera péptica hay que considerar:
¿QUE SINTOMAS SE PUEDEN NOTAR? El síntoma más frecuente es el dolor. En la úlcera duodenal, el dolor es de carácter quemante y se localiza en el epigastrio ("boca del estómago"). Aparece característicamente entre 90 minutos a 3 horas después de las comidas y con frecuencia es nocturno. Se alivia con la ingesta de alimentos o antiácidos, remite espontáneamente o con tratamiento y recidiva periódicamente. En la úlcera gástrica el dolor suele estar peor localizado, empeora o no se modifica con la toma de alimento y su alivio con la ingesta de alcalinos no es tan frecuente como en la úlcera duodenal. Puede haber anorexia, pérdida de peso, así como presencia
de náuseas y vómitos. La enfermedad ulcerosa evoluciona de forma crónica recurrente. Es relativamente benigna. Su mortalidad global se cifra en torno a un 2,5% y se debe a las complicaciones y a la cirugía. El 80% de las úlceras duodenales y el 50% de las gástricas recidivarán en el curso de los 12 meses siguientes a su cicatrización, y aproximadamente el 20% de los pacientes sufrirán alguna complicación en el curso de su enfermedad. Parece ser que la infección por Helicobacter pylori es indispensable para la recidiva ulcerosa, excepto en el caso de aquella relacionada con AINE, por lo que la erradicación de esta bacteria se asocia con una drástica reducción en la tasa de recidivas (menor de un 10% en la úlcera duodenal y alrededor de un 4% en la úlcera gástrica). Las complicaciones son:
Los procedimientos diagnósticos principales son la radiología con contraste baritado y la endoscopia. La primera es menos molesta, no es invasiva y no se asocia a complicaciones. Sin embargo, la endoscopia tiene un mayor rendimiento diagnóstico pues permite, además, la toma de biopsias para un correcto diagnóstico anatomopatológico; por ello, en la práctica clínica es el método de elección. No obstante, el uso de un método diagnóstico u otro dependerá del medio en que se actúe y de la disponibilidad del acceso a ellos. De todos modos, hay situaciones en las que la endoscopia está especialmente indicada como:
En el estudio endoscópico de una úlcera gástrica es obligado la toma de biopsias pues su aspecto no asegura su benignidad. Posteriormente, en todas las UG consideradas benignas tras el estudio histológico, debe además comprobarse endoscópicamente la cicatrización tras completar el tratamiento, para confirmar el carácter benigno. En cambio, dado que la malignidad de la UD es excepcional, no está indicada la toma de biopsias, excepto en caso de personas de edad avanzada, que presenten historia atípica o que no respondan al tratamiento. Una vez establecido el diagnóstico de UD no es necesario el control endoscópico postratamiento. Por otra parte, ante una úlcera gástrica es importante el diagnóstico de infección por Helicobacter pylori que se puede llevar a cabo en el transcurso de la endoscopia diagnóstica mediante biopsia del antro gástrico y posterior cultivo, estudio histológico o realizando la denominada "prueba de la ureasa". El diagnóstico de desaparición de la infección inmediatamente después del tratamiento o bien de su erradicación (ausencia de infección 1-2 meses después del tratamiento) puede realizarse a través de una nueva endoscopia, si ésta está indicada como control de la cicatrización de la úlcera o bien mediante pruebas no invasivas (prueba del aliento con urea marcada con 13C o 14C o prueba serológica). En el caso de pacientes con úlcera duodenal típica, puede ser innecesario realizar pruebas diagnósticas de detección del H. pylori, puesto que se puede suponer que está presente, siempre que no haya antecedentes recientes de uso de AINE o de antibiótico (que ha podido eliminar a la bacteria) o síntomas o signos de hipersecreción gástrica. ¿COMO SE TRATA LA ULCERA GASTRODUODENAL? El tratamiento de la úlcera gastroduodenal se basa en medidas generales, tratamiento farmacológico y tratamiento quirúrgico. Son precisas una serie de medidas generales como supresión del tabaco, reducir el estrés psíquico, evitar el uso de aspirina y demás antiinflamatorios no esteroideos, así como de bebidas de alta graduación alcohólica (aunque el consumo moderado de alcohol no constituye un obstáculo para la cicatrización de la úlcera). El tratamiento médico se dirigía tradicionalmente a aliviar los síntomas, acelerar la cicatrización de la úlcera y prevenir las complicaciones y las recidivas. Actualmente y dado el conocimiento del papel central que desempeña la infección por H. pylori en el desarrollo de la úlcera péptica, el objetivo consiste en erradicar dicho microorganismo y curar la enfermedad. Existen diferentes grupos de fármacos que actuan sobre los distintos mecanismos desencadenantes de la úlcera péptica:
En resumen, podemos decir que aunque casi todos tienen una eficacia similar, los antagonistas de los receptores H2 de la histamina o los inhibidores de la bomba de protones, en una sola dosis diaria, son en la actualidad los fármacos de elección en el tratamiento de cicatrización de la úlcera, por su eficacia y seguridad. La elección de uno u otro tipo dependerá de las circunstancias particulares de cada caso o de las preferencias individuales del médico. En algunos casos, la úlcera no cicatriza después de 8-12 semanas de tratamiento con dosis efectivas de un antagonista de los receptores H2 o un inhibidor de la bomba de protones. Son úlceras refractarias. En primer lugar, hay que considerar sus posibles causas que ya han sido mencionadas. Se han estudiado diversas opciones para el tratamiento de este tipo de úlcera, como son:
No obstante, las úlceras refractarias recidivan con rapidez tras la supresión del tratamiento. Por último, es posible realizar un tratamiento a largo plazo de la úlcera péptica para la prevención de las recidivas sintomáticas y de las complicaciones. La mayoría de los pacientes sufren menos de dos recidivas anuales y cada recidiva sintomática puede ser fácilmente tratada con anti-H2 u omeprazol. En este caso es aconsejable un régimen intermitente con tratamiento a dosis completas cuando se produce la recidiva. Una alternativa a esta terapéutica intermitente es el tratamiento de mantenimiento aconsejable en los pacientes con recidivas frecuentes, los que han sufrido alguna complicación (así, por ejemplo la hemorragia en dos o más ocasiones, constituye una indicación de tratamiento de mantenimiento ininterrumpido), pacientes con alto riesgo quirúrgico, necesidad de tratamiento con fármacos gastrolesivos o los pacientes con enfermedades asociadas graves en los que se centra la mortalidad asociada a las complicaciones de la úlcera. De todas formas, este tratamiento no modifica la historia natural de la úlcera, presentando la misma tasa de recidivas tras su supresión. Existen diversas opciones terapéuticas. Los anti-H2 han sido los más usados. Se emplean a la mitad de la dosis utilizada en el tratamiento de cicatrización. El primero utilizado en este sentido fue la cimetidina, generalizándose posteriormente el uso de ranitidina como tratamiento de mantenimiento. El omeprazol es otro fármaco a tener en cuenta. Dado que las tasas de remisión que produce son mayores que con ranitidina, se puede afirmar que el omeprazol puede resultar más barato que los anti-H2. El misoprostol ha demostrado ser eficaz en la disminución de la incidencia de la úlcera gástrica en los pacientes consumidores de AINE, sin interferir con el efecto antirreumático de éstos. El acexamato de cinc también parece tener un papel importante en el tratamiento de mantenimiento de la úlcera en los pacientes tomadores crónicos de AINE. Se ha demostrado que la erradicación de la infección por H. pylori favorece la cicatrización de las úlceras refractarias y elimina o retrasa las recidivas de las úlceras duodenal y gástrica. Por ello, la curación de esta infección modifica favorablemente la evolución de la enfermedad ulcerosa y puede evitar el tratamiento intermitente o sustituir al tratamiento diario de mantenimiento. El tratamiento de erradicación del H. pylori es aconsejado por la mayoría de los autores en todas las úlceras pépticas que se asocien con la infección, tanto en el primer episodio como en las recurrencias, y tanto en los casos con o sin complicaciones. La monoterapia no es útil en la erradicación del H. pylori, por lo que se han desarrollado múltiples combinaciones de fármacos en el tratamiento de esta infección:
Se administran durante 7-14 dias. Destacan por su eficacia, escasos efectos secundarios y buen cumplimiento. En un estudio realizado por Pérez Mota y colaboradores con ambas pautas se ha constatado que las pautas erradicadoras administradas durante 12 días presentan una eficacia similar a la de 14 días (96,6% para el caso de OCA y 95,2% en OTA) y superior a las pautas de 6 días (78,3% para OCA y 82,2% para OTA). En el momento actual y en nuestro país, estas deben ser las pautas iniciales a emplear. En el supuesto de que se produjera un fracaso terapéutico inicial se podría utilizar la terapia cuádruple, que asocia a la "triple clásica" un inhibidor de la bomba de protones, durante una semana con lo que se logra tasas de erradicación de hasta el 100%. De producirse un segundo fracaso (cosa que ocurre en < 2% de casos) deberá realizarse un cultivo con antibiograma y proceder a un tratamiento en función de la sensibilidad bacteriana. De todas formas, la erradicación de H. pylori depende en gran medida del correcto cumplimiento del tratamiento, representando éste probablemente el factor predictor más importante del éxito o fracaso erradicador. Finalmente, el tabaquismo parece constituir también un factor pronóstico de fracaso terapéutico. Respecto al tratamiento quirúrgico, su uso ha disminuido considerablemente tras la generalización del tratamiento curativo de las úlceras asociadas a infección por H. pylori, así como el desarrollo de métodos no quirúrgicos para tratar ciertas complicaciones, como la hemorragia. Sin embargo, algunos pacientes continuarán precisando la cirugía por alguna complicación (hemorragia persistente o recurrente, perforación, obstrucción o, más raramente, refractariedad al tratamiento médico). Existen distintas técnicas para la intervención de la UD y de la UG dependiendo de la gravedad de la situación, de la localización de la úlcera o del tipo de complicación. Respecto a la UD, las técnicas empleadas son:
Las principales operaciones para la UG son:
¿QUE PERSPECTIVAS DE NUEVOS TRATAMIENTOS EXISTEN? La cirugía por medio de laparoscopia es uno de los avances más importantes en el tratamiento quirúrgico de las úlceras pépticas. Tiene la ventaja de que ocasiona menor dolor en el postoperatorio, disminuye la estancia hospitalaria (1-3 días), permite al paciente una incorporación a su actividad laboral en un plazo más corto de tiempo (7-10 días) y no deja una gran cicatriz. En este sentido, se ha publicado algún trabajo con el que se ha demostrado que los resultados son comparables a la técnica a cielo abierto pero con las ventajas anteriormente citadas, por lo que en un futuro podría ofrecerse como alternativa al tratamiento médico permanente que es, en general, de difícil cumplimiento por los pacientes. ¿PUEDE CURARSE LA ULCERA GASTRODUODENAL? La úlcera gastroduodenal es una afección benigna que raramente resulta intratable, pero que de todas formas sigue un curso crónico recidivante. Actualmente, tras erradicar al Helicobacter pylori las recidivas son infrecuentes en la mayoría de los pacientes (excepto en aquellas relacionadas con AINE que se presentan de forma independiente a la infección por esta bacteria), por lo que de esta manera podría lograrse la curación y no únicamente la cicatrización temporal de la enfermedad ulcerosa gastroduodenal. ¿QUE FACTORES DE RIESGO TIENE? Entre los factores de riesgo destacan de forma importante el hábito tabáquico importante, la ingesta de AINEs, los antecedentes familiares y padecer el síndrome de Zollinger-Ellison o gastrinoma (tumor endocrino pancreático que se caracteriza por la asociación de hipersecreción ácida, úlceras pépticas graves y diarrea). La úlcera gastroduodenal presenta posible asociación con la toma de corticoides a altas dosis o durante tiempo prolongado, el grupo sanguíneo O, el estrés, el nivel socioeconómico bajo (mayor prevalencia de H. pylori). No se ha demostrado relación con el alcohol, café, condimentos o paracetamol. ¿QUE FACTORES PREVIENEN LA ULCERA GASTRODUODENAL? La prevención de la úlcera gastroduodenal es secundaria, es decir se realiza una vez que ha aparecido para evitar las recidivas. Consiste en mantener las medidas generales ya descritas, la erradicación del Helicobacter pylori (tasa de reinfección 1-3% en Occidente) y el tratamiento de mantenimiento cuando este sea preciso. No hay todavía una vacuna específica preventiva o curativa de la úlcera gastroduodenal aunque ya en el año 1947 el Dr. Solano, basándose en su teoría infecciosa de la úlcera, empezó a utilizar un tratamiento a base de penicilina y suero de convaleciente que suponía que contenía un factor inmunizante específico al que denominó "factor anti-úlcera". ¿A QUE ENFERMEDADES SE ASOCIA LA ULCERA GASTRODUODENAL? La úlcera gastroduodenal se asocia al síndrome de Zollinger-Ellison, síndrome de neoplasia endocrina múltiple tipo I, mastocitosis sistémica, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, insuficiencia renal crónica, cirrosis, hiperparatiroidismo, síndrome carcinoide, policitemia vera, leucemia basófila, porfiria cutánea tarda. Si presenta los síntomas característicos de la úlcera gastroduodenal, acuda a su médico y siga las instrucciones de este. Si padece úlcera gastroduodenal no debe fumar, ni incumplir el tratamiento pautado, ni tomar fármacos antiinflamatorios (en caso de que precise analgésicos el más recomendable es el paracetamol, pero en todo caso, consulte a su médico y no se automedique). Usted debe saber que aunque la úlcera gastroduodenal es una patología benigna, no está exenta de riesgos y en ocasiones, puede complicarse de forma seria y llegar a producir la muerte. Bibliografia: 1.- Gisbert J. P., Boixeda D, y Martin de Argila C. ¿Cuál es el papel terapéutico actual del omeprazol en la enfermedad ulcerosa gastroduodenal?. Revista Española de Enfermedades Digestivas, Febrero 1997; vol. 89: 116-123. 2.- Solano Aliende, J. A. ¿ Se conseguirá una vacuna específica preventiva o curativa de la úlcera gastroduodenal?. Revista Española de Enfermedades Digestivas, Enero 1997; vol. 89: 46-47. 3.- Perez Mota, A y colaboradores, Helicobacter pylori, eficacia de la nueva triple terapia en pautas de 6 y 12 días. Revista Española de Enfermedades Digestivas, Diciembre 1997; vol. 89: 879-881. 4.- Boixeda de Miquel, Daniel. Eficacia de las terapias triples en la erradicación de H. pylori en la úlcera péptica. Revista Española de Enfermedades Digestivas, Diciembre 1997; vol. 89: 875-877. 5.- Gisbert, J. P. et Al. Helicobacter pylori y úlcera duodenal: ¿relación causal o mera asociación?. Revista Clínica Española, Octubre 1997; vol 197, nº 10: 693-699. 6.- Gisbert, J. P. et Al. 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Karrasch, M.B., B.S., Leszek Szczepañski, Ph.D., Donald G. Walker, M.B., Alan Barkun, M.D., C.M., Anthony J. Swannell, M.B., and Neville D. Yeomans, M.D., for the Omeprazole versus Misoprostol for NSAID-induced Ulcer Managemente (OMNIUM) Study Group. Omeprazole compare with Misoprostol for ulcers associated with nonsteroidal antiinflammatory drugs. The New England Journal of Medicine, Marzo 1998; vol 338: 727-734. 10.- Dambro, Mark R.. Úlcera péptica. En: GRIFFITH: Los 5 minutos clave en la consulta de Atención Primaria. Editorial Waverley Hispánica S.A, 1995; 1114-1115. 11.- Lawrence S. Friedman, Walter L. Peterson. Úlcera péptica
y trastornos relacionados. En: HARRISON, Principios de Medicina Interna,
vol. II. 14ª edición. Editorial McGraw-Hill-Interamericana,
1998; 1812-1825.
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